LA ODISEA
Paula era una mujer impuntual, alta y
simpática, que trabajaba en una gran empresa de reparto. Un día su jefe le
pidió que hiciera una entrega con el coche, y le exigió que debía hacerlo
dentro de una franja horaria determinada, si no la despediría, lo cual la puso
sumamente nerviosa, e hizo que le entrara la curiosidad por saber qué había
dentro de esa misteriosa caja negra. De todos modos no lo abrió y emprendió el
camino.
Pero cuando le quedaba media hora de
camino, se le pinchó una rueda. Y se quedó tirada en medio de la carretera. Fue
al maletero a por las herramientas pero no sabía cómo usarlas, y se puso a
hacer autoestop, mientras le volvía la curiosidad.
Ya llevaba un rato y se le hacía tarde,
y cada vez tenía más curiosidad por el paquete. De repente un coche frenó, y de
él bajó un hombre dispuesto a ayudarla. El hombre cambió la rueda y se
despidieron amablemente.
Al ver que no llegaba, Paula aceleró,
pero con tan mala suerte que al saltarse los límites de velocidad, la policía
la detectó y la detuvo. El agente le pidió que bajara del coche y que le
mostrara la documentación. Paula, ya muy nerviosa, le suplicó que la dejara
irse porque llegaba tarde a la entrega y su jefe la despediría. Desesperada el
policía le devolvió los documentos y le dejó marchar.
Por fin Paula llegó a su destino, saco
el paquete, toco el timbre de la casa y salió una mujer. Muy entusiasmada la
mujer dijo:
-¡Oh! ¡Mis zapatos nuevos!
Paula se quedó inmóvil, al saber que
casi la despiden por unos simples zapatos.